AJUSTICIAMIENTO

Pedrito sufría de justiciosis aguda que no le permitía dormir. Y cuando algo te quita el sueño no puede ser bueno. Primero no duermes, luego no comes y luego te mueres. Y eso sí que está en contra del primer, básico y absoluto principio de la vida: ¡sobrevive!

Pedrito había hecho de la búsqueda de la justicia su modo de vida. No se había hecho abogado porque consideraba que la Justicia estaba totalmente corrupta y era… injusta. Así que ponía todas sus energías en una lucha más social. Trabajaba para varias ONG y era asistente social. También se daba de morros con la estúpida burocracia y la injusta Justicia día a día. Lo que lo enfadaba muchísimo. Se pasaba el tiempo quejándose de lo mal que funcionaba todo, de las grandes injusticias que habían en el mundo, en todas partes y de todo tipo. Pero era apreciado por muchos así como odiado por otros tantos. Mucha gente lo quería y lo admiraba por su pasión y voluntad. Y realmente su búsqueda de la justicia era muy loable, él conseguía que la sociedad fuera un poquitín mejor, ¿quién podría echarle esto en cara? Estaba más que bien cuando criticaba fieramente a los políticos irresponsables, bastante bien cuando se enfrentaba a algún empresario que había tratado mal a un cliente y no muy bien cuando trataba de que su novia fuera justa, tanto como él, igual que él. ¿Y por qué no? ¿Qué menos que tu pareja sea justa contigo?

¿Sí? ¿Seguro? ¿Acaso somos justos con nuestros seres queridos? ¿Son justos los hijos que tras toda una vida dedicada a ellos abandonan a sus padres cuando se hacen mayores para hacer su propia vida? ¿Pero acaso serían justos los padres que pretendieran que sus hijos nunca les abandonaran y por tanto no dejarles hacer su propia vida?

 Pues Pedrito no podía ser feliz, por que había demasiada injusticia en el mundo. No podía disfrutar de la deliciosa cena en un buen restaurante a la que su novia le invitaba porque le parecía snob. Tampoco podía disfrutar de las vacaciones que hacían visitando alguna bonita ciudad porque había tanta gente en el mundo que no podía permitirse algo así y no era justo. Tampoco era justo para su novia que, ya que él no podía disfrutar de nada de lo que hacían juntos porque le pesaba en la conciencia, ella tampoco porque entonces era una insensible. Una noche tuvieron una pequeña discusión. Ella quería salir con unas amigas pero él le recordó lo injusta que estaba siendo con él, ya qué el estaba hasta arriba de trabajo y no podía quedar con sus colegas. Tenía que quedarse en casa a terminar trabajo y que si no lo hacía habría mucha gente que sufriría las consecuencias de su descuido y egoísmo. “No es justo que tu salgas con tus amigas cuando yo no puedo”. Tras esto ella decidió hacer lo único que su conciencia le dejaba hacer. Quedarse en casa a hacerle compañía mientras él trabajaba y ella se aplatanaba en el sofá.

–         Ven aquí, sabes que te quiero. –la abrazó tiernamente.

–         Sí.

–         …

–         …

–         ¿Y tú?

–         ¿Qué?

–         ¿Qué no me quieres?

–         Sí, claro. ¿Por qué me preguntas eso?

–         ¿No es obvio?

–         ¿…?

–         Te he dicho que te quiero y tú no me lo dices a mí.

Una vez más. Para Pedrito todo tenía que ser reciproco, equilibradamente equitativo por igual y para todos igual. Pues tal vez sería verdad que no lo quería porque lo cierto es que la hacía muy infeliz y eso no era justo.

Pedrito perdió a su novia pero sólo porque ella fue muy injusta con él. ¿¿Cómo pudo dejarle?? Él nunca la hubiera dejado, él nunca habría hecho algo así.

Es que amigos el mundo es injusto, o bueno, el mundo simplemente es como es. Como dijo Punset: el mundo cambió para siempre desde el momento que la primera ameba devoró a otra. Apareció el primer depredador. Pero es que la naturaleza esta organizada de modo aleatorio y casual pero funciona. No es justo que sean las mujeres las que tengan que sufrir el parto pero alguien tenía que llevarse esa parte de la reproducción humana. La justicia es una cosa de tantas más que nos hemos inventado los seres humanos. Y para bien, por su puesto, nos hace convivir mejor y  nos ayuda a ser más felices pero cuando nos hace felices no infelices.

La justiciosis de Pedrito no le dejaba ver a su novia, sólo quería que su novia fuera como él, puesto que él que era tan justo era mucho mejor y más bueno que el resto de la gente que no hacia nada ante la injusticia.

En su búsqueda de la justicia se olvidó de buscar la felicidad y perdió la poca que tenía y eso tampoco era muy justo.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s